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6 de junio de 2009

La llamada ...

No pude concentrarme en todo el día, lo único que hacía una y otra vez era revisar mis mensajes para ver si habías escrito.
Las horas iban pasando lentamente y tu mensaje no llegaba. La mañana llegó a su fin y la tarde se abría camino, no fui almorzar, el apetito me había abandonado. No podía pensar en nada, salvo en tu llamado.-
Comencé a fantasear que me pedirías que hiciera esta vez, que situación habías creado para avivar la llama de nuestra relación. Ya son las 4 de la tarde y todavía no me has llamado.-
Se que lo haces apropósito, que te gusta impacientarme, se que te divierte ser el dueño de la situación. Trato de concentrarme y mirar la pantalla del ordenador pero las letras bailan a mi alrededor.-
Dos horas más han pasado y estoy a punto de irme a casa. Me siento furiosa y me digo a mi misma que si llamas no voy a contestarte, pero después vuelvo a analizarlo y me imagino contestando tu llamado y negándome a encontrarme con vos.-
Si eso es lo que voy hacer...
Ya eran las siete de la tarde y reacia abandoné mi puesto de trabajo, tomé mis cosas y lentamente me dirigí al ascensor. Mientras aguardo a que llegue, escucho el sonido del celular dentro de mi cartera, a prisas la abro para poder contestarte y decirte todo lo que pienso y sin embargo me quedo muda, aguardando tus palabras... A las 20 te espero en el Hotel de la calle Alsina, llevá las bolas chinas.-
Cuando reacciono ya es tarde, habías cortado, miro indecisa el teléfono pensando en si llamarte o no, pero se que es una lucha estúpida porque los dos sabemos que no me perdería esta sesión por nada del mundo...

4 comentarios:

  1. ¡Cómo odio el estra esperando una llamada que no llega, el abrir el ordenador y el correo y que no esté su nombre!

    Ay no, no lo soporto; no sé, pero igual me hubiera perdido esa sesión bolas chinas...

    Besos

    (Al cambiar l aplantilla de mi blog te habí "perdido", pero ya te sigo de nuevo)

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  2. Genial, en esa forma de describir el momento tan anhelado, la llamada tan deseada, tan necesitada...

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  3. En el amor y en el sexo los juegos de posesión-sumisión pueden ser muy excitantes y positivos. Pero también pueden ser muy peligrosos; hay que cuidaf mucho no transgredir esa frontera en la que termina el juego y comienza la mazorra. No es fácil.

    Un abrazo y gracias por tu visita mi "afrodisiaca" amiga.

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