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14 de noviembre de 2007

Desventuras en el amor ... pero buen sexo !

A veces siento que nunca voy a volver a enamorarme, se que parece ilógico que a los 30 años haya perdido la esperanza, pero es así. Entonces me pregunto si terminaré como aquellas mujeres que por miedo a quedarse solas, se casan con el primero que encuentran y después son las primeras en quejarse porque dicen que no se los bancan o que sus maridos le son infieles (o ellas a ellos).
En estos años he tenido un sinfín de relaciones, salí con un pendejo de 17 años (BANANAS EN PIJAMAS), con un cincuentón (amigo de mi viejo), un político, un profesor universitario, 3 abogados, un polista, varios rugbiers, algunos empresarios, un cirujano (gracias papi) y un sinfín de hombres que ya ni recuerdo sus nombres. Obviamente estas relaciones duraron lo mismo que decir mi nombre completo ¡!
Algunos los quise, otros solo fueron diversión. A muchos de ellos les fui infiel y ni me importó. Pero si hay algo que comprobé en carne propia es que todo se paga…. Y un día conocí al hombre que puso mi mundo de cabeza.
Era todo lo que siempre había soñado: morocho, ojos verdes, 1.85 de altura, buen cuerpo, una sonrisa de aquellas, en fin un bombón. Cuando empezamos a hablar me fascino su carisma, su forma de hablar, de mirarme. Yo parecía una tonta, me reía de todo lo que decía, el corazón me latía a mil por horas y en lo único que podía pensar era en llevármelo a la cama.
Dicho y hecho 2 horas más tarde me invitó a tomar un café en su depto. Una parte de mi quería negarse (por el estúpido concepto de si me voy con el va a pensar que soy una cualquiera) pero por primera vez en mi vida fui impulsiva y le dije que si.
Me miró, sonrió, me tomó de la mano y nos fuimos a buscar el auto, mientras caminábamos caí en la cuenta, de que no lo había besado y al parecer él debió pensar lo mismo porque se paró. bajó su cabeza y me besó. Una de sus manos comenzó a masajearme la espalda, le pasé los brazos por el cuello y lo acerqué más a mi cuerpo, él ni lerdo ni perezoso metió la mano por debajo del top y lentamente empezó a jugar con el pezón. De repente me soltó, volvió agarrarme la mano y me subió al coche. Mientras íbamos en el auto ninguno de los dos habló. Llegamos a la casa, estacionó, nos bajamos del auto y caminamos de la mano hasta su casa.
Antes de abrir la puerta me miró, sonrió y me dijo: Bienvenida… esté como este.
La verdad la casa podía ser un refugio antibombas y yo no lo hubiese notado, lo único que me importaba era acostarme con él.
Me acerqué y lo besé, cuando me abrazó, sentí contra mi vientre su erección y comencé a frotarme sobre ella, oírlo gemir me puso a mil, mis pezones estaban durísimos. Mientras nos desvestíamos L me contó todo lo que pensaba hacerme, habló de posiciones, de lamer, chupar.
En mi mente fueron apareciendo las imágenes que él iba creando. Mis piernas comenzaron a temblar y sentí que iba a caerme, él se dio cuenta, me agarró y me puso contra la pared, levanté mis piernas y él me agarró de las nalgas y me preguntó si quería que me cogiera. Con la cabeza asentí pero no sucedió nada, lo miré a los ojos y me dijo que estaba esperando mi respuesta. Con un poco de vergüenza le dije que si y el turro me dijo: SI, QUE?? Lo miré y le dije: Quiero que me cojas. Cuando me escuché decirlo no podía creer que eso hubiese salido de mi boca. Y solo en ese momento lo hizo. Horas después acostada en su cama y abrazada a él me sentí completa y satisfecha ..
Después de ese primer encuentro, vinieron otros y cada uno era mejor que el otro. Con él yo me sentía totalmente desenfadada era capaz de hacer cualquier cosa, comencé a disfrutar de la sexualidad a otro nivel. Me sentía segura, poderosa. Los meses iban pasando y yo sentía que me iba enamorando más y más de este hombre, pero como dice el refrán:
EL QUE LAS HACE, LAS PAGA…
Y yo encontré a mi Nemesis…. Lo llamaba y no me contestaba, me dejaba plantada y sin embargo cuando me llamaba y me decía en 5 minutos paso... yo estaba lista. No me importaba nada, solo estar con él. Sabía que me era infiel pero no quería aceptarlo.
Y un día todo cambió… estábamos en su casa, acostados, mirando un video y de repente me di cuenta que no era lo que quería para mi vida. Lo miré y le dije que me iba, nunca lo voy a olvidar eran las 4 de la mañana cuando decidí dejarlo. Me vestí, llamé un taxi y me fui a la cocina a esperarlo.
L apareció en la puerta de la cocina y me pregunto q mierda quería de él.
Y ahí me cayo la ficha.
- No quiero nada de vos, por eso me voy.

2 comentarios:

  1. Me encantaría tener la fuerza para hacer lo que tu hiciste..... Y eso de "el que las hace las paga" es un hecho 100% comprobable.... lástima que por lo general recibes más dolor que el que uno causó. Bueno eso creo.

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  2. La Mary Venusina10 febrero, 2008

    Tenes razon .. pero siepre podemos vengarnos!

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